Del whisky al biocombustible: ¡descubra cómo las energías renovables celtas han dado el salto!

¿Pensó que beber y conducir no puede ir de la mano? Tienes toda la razón. A menos que sean Martin Tangney y su equipo de científicos. Armado con el poder industrial de su nueva empresa con sede en Edimburgo, Tangney ha reimaginado completamente la relación entre las dos palabras.

Whisky para biocombustible en el país de origen del licor!

Desarrollado por la empresa escocesa de bio-butón Celtic Renewables, el equipo interno ha ideado una forma de crear combustible utilizando los biorresiduos de las destilerías de whisky. Conocido como “biobutonal”, el combustible puede utilizarse para hacer girar las ruedas de los automóviles, con cero ajustes en el motor. Tangney revela que “Todo este concepto nació de una idea que tuve un día como profesor en la universidad.” Inspirado por las técnicas de fabricación explosivas utilizadas durante la Primera Guerra Mundial y la hazaña del científico estadounidense David Ramey, que condujo 10.000 millas en un vehículo propulsado por butanol, Tangney comenzó a jugar con la idea del butanol como una forma moderna de combustible.

Pronto se convirtió en un proyecto serio, con Tangney explicando que desde entonces ha sido probado con una variedad de gotas diferentes. “Lo probamos con whiskies Highland, Lowland, incluso con whiskies de tres destilados, para tener un proceso que fuera genérico y aplicable no sólo al whisky de malta escocés, sino también al whisky de grano y al whisky de centeno que usted tiene en Canadá. Hay grandes industrias de whisky en todo el mundo”.

Los residuos de whisky ya no se consideran sin valor

Sorprendentemente, el whisky sólo representa el 10% de la producción final del proceso de destilación. El resto se desecha como residuo sin uso aparente. “Tomas cebada, la malteas y liberas algunos azúcares. Se lava el azúcar de la cebada, se añade levadura y agua y se hace cerveza, y luego se destila el alcohol de la cerveza”, explica Tangney. Sólo en Escocia esto asciende a 750.000 toneladas al año… ¡Hasta ahora!

La idea inicial de Tangney se ha convertido desde entonces en un proyecto innovador llevado a cabo por Celtic Renewables. Durante el proceso, el forraje sobrante de la cebada se mezcla con los residuos de la fermentación de la cerveza y la lechada de la destilación del whisky, y luego se mezcla con un brebaje de organismos de fermentación. El resultado es butanol orgánico y Tangney está instando a las empresas de whisky de todo el mundo a que se involucren!

“Cuando construyamos nuestra primera demostradora, invitaremos a todas las industrias de whisky de todo el mundo a que vengan a ver lo que podemos hacer y, con suerte, exportar esa tecnología a todo el mundo”, dice.

Entonces, ¿el whisky de desecho dará energía a los coches de mañana? Sólo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, es una gran excusa para que la gente beba en nombre de la energía ecológica.

Del whisky a las algas

¿Qué puede ser más extraño que el whisky como fuente de biocombustible? Algas, por supuesto! Las últimas investigaciones de un estudiante de la Universidad de Wageningen han indicado que las algas podrían ser el próximo súper biocombustible del mundo, con la capacidad de convertir el dióxido de carbono en energía derivada de materia orgánica. Realizado por el estudiante holandés René Wijffels, el objetivo del experimento es reducir drásticamente el coste y el consumo de energía de la producción de biodiésel de algas. Para más información, lea esta historia: Algas – ¿Nada más que problemas o el próximo súper biocombustible?

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